Posts Tagged ‘articulación temporomandibular’

Sistema Estomatognático / Stomatognathic System – Muscles, Face and Neck

13/09/2010

Fuente: http://sistemastomatognatico.blogspot.com/

Ortopantomografía

06/08/2010

Radioanatomía ortopantomografía

1, órbita; 2, conducto infraorbitario; 3, cavidad nasal con tabique y cornetes; 4, espina nasal anterior; 5, seno maxilar; 6, techo del paladar y suelo de la nariz; 7, apófisis pterigoides; 8, hueso cigomático; 9, sutura temporocigomática; 10, arco cigomático; 11, apófisis condílea de la mandíbula; 12, apófisis coronoides de la mandíbula; 13, línea oblicua; 14, conducto de la mandíbula; 15, agujero mentoniano; 16, compacta del borde del maxilar inferior; 17, figura con borramiento del hueso hioides; 18, columna cervical.

 Fuente: Cirugia Bucal / Tema 6.  Radiología en Cirugía Bucal

Ejemplo de panorámica

El Sistema Estomatognático: Un Sistema Complejo (Conclusiones)

05/04/2005

*Dr. Mario Beszkin  **Dra. Edith Losoviz  ***Dr. Luis Zielinsky 
* Jefe del Servicio de Rehabilitación Dento-Implanto Asistida. AAO. 
** Jefa del Servicio de Atención de Pacientes con Deformidades Dentomaxilofaciales. AAO. 
*** Director de la Carrera de Especialista en Ortodoncia  
RAAO• Vol. XLIV / Núm. 1 • Enero – Abril de 2005 (en línea)            Bajar archivo

Conclusiones   (Ver parte I)
De lo expuesto, se puede pensar la odontología, básicamente, desde dos modelos: uno biológico y otro mecánico 14. Para aclarar términos recurriremos nuevamente a Mario Bunge: 
“¿Qué es la vida? Este problema pertenece a la intersección de la Filosofía con la Biología. Se le han dado básicamente tres respuestas: una vitalista, una mecanicista y una organicista (o biosistémica). El vitalismo es un caso especial del idealismo, ya que sostiene que lo que caracteriza la vida es una entidad inmaterial (entelequia, élan vital, fuerza constructiva, etc). Ningún biólogo contemporáneo, por religioso que sea, se atreve a adoptar el vitalismo, ya que éste no es comprobable científicamente ni es compatible con la biología molecular ni con la evolución. El mecanicismo sostiene que los seres vivos no son sino entidades físicas complicadas: niega que haya una línea divisoria neta entre lo vivo y lo no vivo. Pero esto no explica por qué la biología posee conceptos peculiares, tales como los de la descendencia, aptitud darwiniana, mutación y selección natural. El biosistemismo empieza por admitir la peculiaridad de lo viviente. Los seres vivos son sistemas físico-químicos, pero la recíproca es falsa: la mayoría de los sistemas físico-químicos no son vivientes. 
En otras palabras, la vida es una propiedad emergente de sistemas materiales”. 
Mecanicismo es la “teoría que pretende explicar los fenómenos vitales por las leyes físicas de la mecánica”8. 
La indudable presión ejercida por el desarrollo de las tecnologías en Odontología y su componente comercial inducen a la profesión a ceder a la tentación absurda de tratar de encasillar el caso clínico en una técnica, contra toda razón biológica, la cual indicaría un camino inverso, es decir, desde el paciente y su problemática recurrir a un abanico de posibilidades terapéuticas. 
Los autores del presente artículo adherimos a la visión biosistémica de la Odontología. Se trata de abordar el caso clínico desde una visión biológica como la biotipología, los diferentes patrones funcionales, la comprensión de la variabilidad en la búsqueda de objetivos estéticos, etc. 
Una expresión mecanicista sería, en Ortodoncia, la utilización de técnicas estandarizadas, normatizadas, e impuestas por el mercado, capaces de seducir, como expresa Barry Mollenhauer 15 con la simplicidad de las “recetas de cocina.” 
“Esto tiene la ventaja de ser simple para enseñar, pero desafortunadamente, da la idea que se obtienen resultados predecibles y garantidos. La palabra técnica también tiene esta connotación y debería ser considerado un anacronismo en ortodoncia. Aunque el entrenamiento tiene que comenzar en alguna parte y obviamente con lo básico, ha sido una tendencia desafortunada quedarse en ese nivel”. 
En sus opiniones podemos observar una crítica a las formas deterministas de abordar las cuestiones. Consideramos interesante transcribir otro tramo del mismo artículo: 
“A pesar del idealizado VTO* proporcionado por algunas compañías comerciales, los pacientes con la misma morfología no responden de la misma manera, a la misma aparatología, con las mismas activaciones. Lo que es más, aun el mismo paciente puede responder diferentemente en diferentes momentos. Por ej., los clínicos pueden esforzarse por reducir un overbite excesivo durante muchos meses, un año o más, cuando sorpresivamente se observan claros signos de esta reducción entre una cita y otra. Lo mismo puede aplicarse a pacientes de un tipo dolicofacial promedio quien tiene limitado overbite al comenzar el tratamiento, y produce inoportunamente una franca mordida abierta durante el mismo. En otras palabras, no es posible predecir con gran certeza y seguridad cuáles pacientes sufrirán rotación de la mandíbula hacia abajo y atrás y cuándo. Por lo tanto medidas interceptivas no pueden ser aplicadas rutinariamente.” 
La cuestión no es desvalorizar las técnicas, sino ubicarlas en su justo lugar. Primero está el conocimiento científico, luego las resoluciones prácticas de los problemas. Dice William Mc. Horris: “La Odontología más sofisticada del mundo, no es sino un ejercicio en los fundamentos (…) sólo las técnicas y los materiales han cambiado”16. La Ciencia Odontológica, en algunas escuelas, tuvo la capacidad de elevarse por encima de concepciones mecanicistas reflejándose en la evolución semántica. 
Escribe Vartan Behsnilian 17: 
“Hasta hace poco tiempo, las publicaciones científicas odontológicas utilizaban el término oclusión dentaria para referirse a las relaciones estáticas de contacto entre las superficies oclusales. Mientras que se reservaba el término articulación dentaria para referirse a las relaciones dinámicas de contacto interoclusal en los movimientos friccionales de la mandíbula.” … “El concepto de sistema masticatorio también ha sufrido una notable evolución. 
Entre la primera concepción relacionando sólo los dientes con las articulaciones temporomandibulares en un enfoque puramente mecanicista, y la concepción actual, fisiológica, con intervención decisiva de las estructuras periodontales y fundamentalmente de la energía neuromuscular, hay un abismo.” … “El sistema masticatorio tal como se entiende actualmente y mejor denominado Sistema Estomatognático, es una entidad fisiológica, funcional perfectamente definida, integrada por un conjunto heterogéneo de órganos y tejidos, pero cuya biología y fisiopatología son absolutamente interdependientes. 
La integración de estos elementos anatómicamente tan disímiles, en un sólido e indivisible sistema funcional, no ha surgido espontáneamente ni caprichosamente, ni es la idea genial de un investigador aislado; sino que es el resultado de un proceso evolutivo, de una maduración en el pensamiento científico odontológico”. 
“Así, la actividad de los investigadores sobre oclusión, que estaba basado en los no siempre fieles datos recogidos en animales, cadáveres y articuladores, pudo ser trasladada directamente al ser humano viviente normal y patológico; y al fin, la Odontología pudo orientar la búsqueda de la respuesta a sus inquietudes, dudas e ignorancias, con un enfoque realmente biológico”. 
El pensamiento complejo no tiene por objeto “complicar” los problemas, sino abordarlos desde otra perspectiva. 
El diente es un sistema complejo a determinado nivel de abstracción. Si agregamos el hueso alveolar y la membrana periodontal estamos ante otro sistema complejo, de otro nivel de abstracción superior. Si agregamos el resto de los componentes del Sistema Estomatognático estamos ante otro nivel de abstracción, más superior. Cuando analizamos “el factor dentario”, “el factor óseo”, “el factor neuromuscular”, estamos analizando niveles de abstracción, lo cual “está bien” si desde un pensamiento complejo tenemos en cuenta, al analizar los factores mencionados, la interacción existente entre ellos. 
Así, algunos niveles de abstracción que podemos identificar son quarks, partículas subatómicas, átomos, moléculas, proteínas, células, organismos, sociedades, ecosistemas, sistemas planetarios, galaxias, universo. Las ciencias actuales describen distintos niveles de abstracción. 
Sintetizando, citaremos a Edgar Morin 18: “La complejidad no es una receta para conocer lo inesperado. Pero nos vuelve prudentes, atentos, no nos deja dormirnos en la mecánica aparente y la trivialidad aparente de los determinismos”. … “Sacudir esa pereza del espíritu es una lección que nos da el pensamiento complejo”. … “El pensamiento complejo no rechaza, de ninguna manera, a la claridad, el orden, el determinismo. Pero los sabe insuficientes, sabe que no podemos programar el descubrimiento, el conocimiento, ni la acción. 
La complejidad necesita una estrategia. Es cierto que, los segmentos programados en secuencias en las que no interviene lo aleatorio, son útiles o necesarios. En situaciones normales, la conducción automática es posible, pero la estrategia se impone siempre que sobreviene lo inesperado o lo incierto, es decir, desde que aparece un problema importante. 
El pensamiento simple resuelve los problemas simples sin problemas de pensamiento. El pensamiento complejo no resuelve en sí mismo los problemas, pero constituye una ayuda para la estrategia que puede resolverlos.” … 
“La complejidad se sitúa en un punto de partida para una acción más rica, menos mutilante. Yo creo profundamente que cuanto menos mutilante sea un pensamiento, menos mutilará a los humanos. Hay que recordar las ruinas que las visiones simplificantes han producido, no solamente en el mundo intelectual, sino también en la vida. Suficientes sufrimientos aquejaron a millones de seres como resultado de los efectos del pensamiento parcial y unidimensional.”
*Aclaración:  VTO: Visual Treatment Objective - Objetivos visuales del tratamiento

Interferencias oclusales y Alteraciones funcionales del Sistema Estomatognático

05/09/2001

Hábitos Parafuncionales y Ansiedad Versus Disfunción Temporomandibular 
 Castillo Hernández, Reyes Cepeda, González Hernández, Machado Martínez (Facultad de Estomatología de Villa Clara) 
Rev Cubana Ortod 2001:16(1):14-23                  Bajar archivo

(…) Los tejidos de la articulación temporomandibular, así como las demás partes del sistema estomatognático (SE) se encuentran normalmente protegidos por reflejos nerviosos básicos y por el control neuromuscular a través de la coordinación de las fuerzas musculares. Por tanto, todo lo que pueda producir sobrecarga muscular repetitiva como las interferencias oclusales, los estados psíquicos como la frustración y la ansiedad, y los hábitos parafuncionales pueden ocasionar desórdenes funcionales del sistema, generalmente conocidos como disfunción temporo-mandibular (DTM).1 

La asociación entre las interferencias oclusales y las alteraciones funcionales del SE ya ha sido analizada ampliamente en trabajos anteriores.1-4 Los dientes son elementos integrantes el SE y plantear que sus disrelaciones no pueden afectar el funcionamiento del sistema en general, sería como afirmar que una alteración en el duodeno no puede afectar la función digestiva en otros segmentos del tracto gastrointestinal, o que un daño en un vaso sanguíneo no puede influir desfavorablemente en la circulación sistémica. 
Dentro de los factores psíquicos estudiados en relación con la DTM, uno de los más asociados es la ansiedad y sobre este tema existe bastante polémica, ya que cabe la interrogante de si es la ansiedad la causa de la disfunción o el resultado de tal padecimiento crónico. Sea cual sea la relación existente se ha demostrado que los pacientes con DTM son más ansiosos que los no afectados.2,5 
Los hábitos orales parafuncionales han sido ampliamente implicados como factores que intervienen en el desarrollo y perpetuación del síndrome6,7 y se considera como actividad parafuncional aquella relación lesiva o no en dependencia de la tolerancia del individuo, que se caracteriza por una serie de movimientos paralelos a la función normal sin un objetivo funcional, por lo que se hallan alterados y pervertidos y constituyen una fuente productora de fuerzas traumáticas que se caracterizan por una dirección anormal, intensidad excesiva y por ser frecuentes y duraderas.8 
Entre estos hábitos se pueden citar la onicofagia, la protracción lingual, la masticación unilateral, el apretamiento, el rechinamiento y la mordedura de labios, lengua, carrillos u otros objetos. 
Ellos pueden originar alteraciones temporomandibulares secundarias debidas a la hipertonicidad de los músculos masticatorios o a la reducción de la dimensión vertical por la atrición excesiva no compensada con la erupción dentaria pasiva3 o indirectamente por las modificaciones oclusales que producen, que afectan el funcionamiento del sistema, como sucede en el caso de la protracción lingual, que generalmente provoca mordida abierta e impide la existencia de una guía anterior correcta con desoclusión posterior inmediata y eso justifica, hasta cierto punto, que la mayoría de sus portadores presentan DTM.8 
Ramfjord1 plantea que los hábitos oclusales tienen un fondo psicógeno bien definido y sirven como desahogo de la tensión emocional. Los factores precipitantes pueden ser el exceso de trabajo, la preocupación y la tensión premenstrual o tensiones de otro tipo. Sin embargo, estas condiciones no tienen necesariamente asociación con la desarmonía oclusal. El único efecto indirecto de las interferencias oclusales sobre estas condiciones es posiblemente un aumento de la tonicidad muscular y la supresión de las interferencias oclusales pueden, por lo tanto, facilitar la desaparición de algunos de estos hábitos, pero la mordedura de labios, lengua, carrillos o uñas pueden constituir entonces, una vía de escape para la tensión emocional acumulada, o de sustitución al suprimir los factores oclusales desencadenantes de actividad parafuncional, de igual forma que la erradicación del hábito parafuncional puede generar nuevas interferencias oclusales como sucede con los masticadores unilaterales al cambiar el lado de masticación habitual. 
El tratamiento de estos hábitos requiere en la mayoría de los casos un enfoque multidisciplinario por la responsabilidad etiológica que desempeñan los factores psíquicos, no sólo en el hábito, sino, en la DTM. 
No existe un consenso unánime en cuanto al tratamiento que debe darse a varios términos relacionados con el apretamiento y el rechinamiento, por lo que se considera necesario esclarecer, o al menos aclarar la forma en que se tratan. 
Cualquier tipo de hiperactividad que se realice sin objetivos funcionales o de una forma inadecuada para el sistema estomatognático se considera actividad parafuncional. Cuando las contracciones musculares son isométricas y mantienen las arcadas apretadas en una determinada posición, ya sea céntrica o excéntrica se denomina apretamiento (por eso constituye un error llamar al apretamiento bruxismo céntrico, pues puede realizarse en posición excéntrica). Si las contracciones son isotónicas, o sea, existen deslizamientos mandibulares repetitivos se denomina rechinamiento. En ambos casos se presentan como signos relevantes las facetas de desgaste no coincidentes con los patrones de desgaste normal de la masticación y cuya disposición permite diferenciar uno de otro, las fracturas imprevistas de dientes y obturaciones, exóstosis óseas, cefaleas, trismo, etc. Este conjunto de signos y síntomas se conoce como bruxismo y puede clasificarse en bruxismo diurno y bruxismo nocturno en dependencia del período de tiempo durante el cual se realiza, aunque hay pacientes que lo realizan tanto de día como de noche. 
El bruxismo diurno puede ser por apretamiento o rechinamiento; pero predomina el primero debido a que el ruido emitido por rechinamiento constituye una señal de alerta que lleva al paciente a detener tal actividad parafuncional. También el bruxismo nocturno puede ser por apretamiento o rechinamiento y aunque, al igual que en el diurno predomina el apretamiento, el rechinamiento es mucho más frecuente y ambos llegan a niveles más graves debido a que durante el sueño se inactivan muchos reflejos espinales protectores y esto permite la generación de fuerzas más lesivas sobre los dientes y demás estructuras del sistema. 
Durante el sueño, o más específicamente durante los episodios REM del sueño, los bruxópatas pueden llevar la mandíbula a posiciones contactantes imposibles de lograr de forma voluntaria y esto justifica la presencia de facetas  de desgaste no congruentes en algunos casos. Todas estas fuerzas oclusales traumáticas generan tensiones en los prismas del esmalte y son responsables de ciertas lesiones no cariosas en caras vestibulares y a nivel cervical.9 
Se considera que el bruxismo y las demás alteraciones funcionales del sistema, tienen un doble fondo etiológico dado por factores psicológicos como la tensión emocional, la frustración, la angustia y de forma notable la ansiedad; conjuntamente con los factores locales de la oclusión como son los contactos prematuros y las interferencias oclusales excursivas que pueden llevar a hábitos orales parafuncionales o ser el resultado de ellos.3 
Precisamente lo que se pretende en esta investigación es determinar la asociación existente entre la DTM con la ansiedad y los hábitos parafuncionales. 

El dolor crónico orofacial producido por bruxismo (I)

09/12/1997

El dolor crónico orofacial producido por bruxismo y la utilización de la terapia cognitiva y el Counseling  (versión en pdf)
Figuras ampliadas en pdf 

Dr. Luis Zielinsky        Rev Cubana Ortod. 1997;12(1):108-125  (en línea)  
• Los enfoques psicológicos ayudan a controlar el dolor orofacial complementando la terapia oclusal y protética
El dolor es uno de los síntomas o padecimientos más comunes en el hombre civilizado.
Cabe hacernos cuatro preguntas sobre esto:
  • 1. ¿Cómo podemos definir el dolor?
  • 2. ¿Qué es los que provoca el dolor y cuáles son los mecanismos subyacentes?
  • 3. ¿Todos los dolores tienen el mismo significado?
  • 4. Cuál es la mejor manera de encararlo?
Esto genera una serie de respuestas muy conflictivas y complejas.
  • 1. El dolor puede ser definido como una experiencia desagradable que puede estar asociada primariamente a un daño tisular y que se describe en tales términos o en el de sensación de daño. (Merskey)1
  • 2. Puede haber heridas que no produzcan dolor, como en la tensa situación de un combate.
  • 3. Dolor que no se origine en causa tisular imputable, como las cefaleas que existen a raíz de una importante preocupación.2 
  • Cicatrices que duelen después de haber curado totalmente; sensación dolorosa muy intensa o de mucha duración que no guarda proporción con el daño leve que sufrió, como por ejemplo luego de una extracción dentaria. 
  • La base subyacente a tan disímiles respuestas es multicausal y por ello constituye todo un rompecabezas. (Melszack)3 
  • 4. Cabe reconceptualizar la idea única de dolor pues hay que separar el dolor agudo que una vez tratado farmacológicamente o quirúrgicamente cesa.
  • 5. Y por otra parte, el dolor crónico que puede iniciarse en un episodio agudo o no, pero que una vez instalado es independiente de la causa que lo produjo, tiende a perpetuarse y constituye una enfermedad en sí. 
  • 6. Sobre la segunda de las formas mencionadas no se puede dar una solución simplista pues un problema multicausal necesita de una terapéutica integral.
[Bruxismo] Se lo puede definir como la acción de apretamiento o frotamiento de las superficies oclusales acompañado con una descarga de tipo emocional.
La activación del mecanismo muscular de contradicción fásica que lo produce no permite separar cuanto tiene de mecanismo reflejo a punto de partida de percepción periférica (contactos oclusales, posición del cóndilo en la A.T.M. y/o irritación muscular), por vía motora (alfa).
Y cuanto tiene de iniciación en mecanismos neurológicos centrales con conexiones con centros de la vida emocional que actúa por el bombardeo de la vía motora (gamma).
O dicho de manera más sencilla, es muy difícil saber de entrada si la interferencia produce el movimiento muscular de apretamiento o el estado de tensión emocional le hace buscar una forma de contacto oclusal que permita descargar la tensión con una contracción
muscular.  (…)  
Apartados:
  • Dolor bueno y malo
  • Dolor crónico producido por bruxismo
  • Predisposición
  • Multicausalidad
  • Autoperpetuante
  • Progresivo
  • Salud y dolor
  • Tratamiento y umbrales
  • Tipología amplificaciones y reductores
  • Esquema integrado de dolor crónico
  • Situación de campo paciente-profesional
  • Terapia cognitiva conductual
  • La agresividad y el bruxismo

Ver documento en línea Rev Cubana Ortod. 1997;12(1):108-125


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